22/11/2009

Cotorra común. (Myiopsitta monacha)

Este ave, también llamada "Catita", es hoy cada día más frecuente en nuestra zona formando bandadas de diez o quince individuos.  Ello podría ser consecuencia de cambios en el medio ambiente de la región. Tanto modificaciones de los factores climáticos como en la forestación, cada vez más profusa en el Gran Buenos Aires y cambios en la modalidad de utilización de la tierra. Anidan en la copa de los árboles más altos de la zona formando nidos comunitarios confeccionados con palitos y pastos.
Imposible pasar desapercibidas, las cotorras siempre han estado relacionadas con el hombre ya que, además de su caza para comercialización local, tobas, matacos y otros indígenas chaquenses, desde siglos atrás, las utilizan para alimentarse. Por supuesto, también se las ha amansado como mascotas. Uno de sus grandes atractivos es su posibilidad de aprender a repetir palabras. Los criollos aprendieron de los guaraníes y chaquenses la domesticación y adiestramiento de catitas y otros representantes de esta familia, ocupación que en general sigue siendo practicada por las mujeres.
Según los chorotes del Chaco, el origen de estas aves, juguetonas y ruidosas, fueron un grupo de niños que se reunió a jugar. Gritaban mucho, y decidieron jugar construyendo pequeñas casas. Pero de repente se convirtieron en catitas y así quedaron desde entonces, bulliciosas y haciendo sus viviendas con espinas y palitos que ahora, a falta de manos, cortan y acomodan con el pico.

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